SYLVIA IPARRAGUIRRE
EL CORAZÓN DEL
BOSQUE
Las botas del guardabosque hunden el tapiz de hojas marchitas. Es el fin
del otoño. En el aire se huele el humo acre de las fogatas que la madrugada ha
sofocado con su aliento frío de huérfana. Un rayo de sol brilla verde sobre
una hoja. Más en lo profundo, otros rayos disipan la tenebrosidad
de las ramas entrelazadas. De pronto, un claro del bosque se abre y se
ilumina. En el centro, una niña, sentada sobre su amplio
vestido, apoya una mano en la corteza de la encina. La otra mano
sostiene sobre la falda al pequeño unicornio, delgado,
trémulo, de delicados ojos grises. El cuerno es también
gris, con una veta clara que sube rodeándolo como una cinta de plata de la base
hasta el vértice.
Cruje una rama. Los cuatro ojos alarmados miran al guardabosque
antes de desaparecer.
Hermoso cuento Sylvia. Gracias por tu colaboración. Queda pendiente tu comentario sobre el contenido general del blog. Jorge Mirarchi
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