domingo, 22 de junio de 2014



                




         COMO ENCENDIDA







    Una mujer en estado avanzado de gravidez es una declaración tan fuerte a favor de la vida, un canto irresistible por el cielo azul y el mar abierto y las  praderas verdes del planeta, que debe silenciar y avergonzar definitivamente a todos los pesimistas que se arrastran por los rincones oscuros de las ciudades superpobladas, a los suicidas frustrados, a los portadores de navajas, a los revendedores de alucinaciones  y sus luchas acotadas por la supervivencia de los próximos cinco minutos.  Es tan fuerte el contraste y tan minuciosamente incontrovertible que es necesario indagar con suma atención en el tema, se presiente que algo está mal, algo falla en algún lugar, las cosas no son tan gratuitas y maniqueas, no es posible que se permita bastardear un  asunto tan sagrado como éste  de la mujer en su plenitud vital, a causa de una simplificación de lenguaje.  No se puede dividir el mundo en dos partes tan inmiscibles, como si las mujeres no parieran hijos de puta y los pesimistas no tuvieran madres que los pusieran en camino.  Y si finalmente ella, rara, como encendida, linda y fatal, fuera la generadora de este mundo abierto y libre, superpoblado y corrupto, ella, eterna, acuciándonos, abriendo todas las posibilidades para que elijamos la forma y la sustancia, “venciendo de echada”, si así fuera ¿qué mejor propósito para la gravidez y la desesperanza?

    ¿qué otro desatino más fecundo?

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