COMO
ENCENDIDA
Una mujer en estado avanzado de gravidez es
una declaración tan fuerte a favor de la vida, un canto irresistible por el
cielo azul y el mar abierto y las
praderas verdes del planeta, que debe silenciar y avergonzar
definitivamente a todos los pesimistas que se arrastran por los rincones
oscuros de las ciudades superpobladas, a los suicidas frustrados, a los
portadores de navajas, a los revendedores de alucinaciones y sus luchas acotadas por la supervivencia de
los próximos cinco minutos. Es tan
fuerte el contraste y tan minuciosamente incontrovertible que es necesario
indagar con suma atención en el tema, se presiente que algo está mal, algo
falla en algún lugar, las cosas no son tan gratuitas y maniqueas, no es posible
que se permita bastardear un asunto tan
sagrado como éste de la mujer en su
plenitud vital, a causa de una simplificación de lenguaje. No se puede dividir el mundo en dos partes
tan inmiscibles, como si las mujeres no parieran hijos de puta y los pesimistas
no tuvieran madres que los pusieran en camino.
Y si finalmente ella, rara, como encendida, linda y fatal, fuera la
generadora de este mundo abierto y libre, superpoblado y corrupto, ella, eterna,
acuciándonos, abriendo todas las
posibilidades para que elijamos la forma y la sustancia, “venciendo de echada”,
si así fuera ¿qué mejor propósito para la gravidez y la desesperanza?
¿qué otro desatino más fecundo?
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