viernes, 9 de agosto de 2013


     AMANECER



Acababa de amanecer y el cielo estaba limpio salvo una hilacha nubosa que lo cruzaba en diagonal y se perdía detrás del cerro del chivo.  Debido a la posición del sol su color era rojo anaranjado y seguía una geodésica perfecta.

A cada momento el cielo se aclaraba más y más; también la nube que se ensanchaba sin disgregarse y tendía a un blanco resplandeciente.

¿A qué se debía su presencia en esa mañana casi única?

¿Sería el rastro de un misil intercontinental que viajaba sin pausa hacia su blanco del otro lado del mundo?


¿Anunciaba algo? ¿O era el comienzo del fin?                                                                                                                                  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario