AMANECER
Acababa de amanecer y el cielo estaba
limpio salvo una hilacha nubosa que lo cruzaba en diagonal y se perdía detrás
del cerro del chivo. Debido a la posición
del sol su color era rojo anaranjado y seguía una geodésica perfecta.
A cada momento el cielo se aclaraba más y
más; también la nube que se ensanchaba sin disgregarse y tendía a un blanco
resplandeciente.
¿A qué se debía su presencia en esa mañana
casi única?
¿Sería el rastro de un misil
intercontinental que viajaba sin pausa hacia su blanco del otro lado del mundo?
¿Anunciaba algo? ¿O era el comienzo del
fin?
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