alta noche fue la estirpe del
dragón
no vencido ni existente
estuviste preparado en el
combate
las armas oxidadas sin
quebranto
la garganta seca en todo grito
y el silencio
de la muerte en la victoria
CICATRICES
guardo en mi cuerpo las marcas
que surcaste
en las tardes oscuras de los
encuentros
huellas de los caminos arduos
que inventamos
juntos
doble ánimo ligado sobre el
sarcasmo ajeno
pesadilla tenue de escaleras y
luces rojas
deudas impagas vasos de vino no
escanciado
en la piel leve escozor
caricias
erosión del viento en los
desiertos del hastío
arena movediza
sequedad de los músculos
ardiente soledad
arrinconada por tus brazos
amigos
alguna cicatriz quedará en el
tiempo
para la memoria inútil
para el desvelo
para comprender finalmente
que te fuiste
*
ceniza en el
viento
llegaste una
mañana cualquiera
guardabas en
tu inocencia
mansedumbre
antigua para la vida
tus ojos
vinieron más tarde
con una
sonrisa a cuestas
y tus
pestañas nubladas
encerraron
mi condena
en su noche
de sueños
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